Cómo pintar tu casa según la Psicología del Color

Publicado por Julio Valderrama en

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Pixabay / MamaShaw

La casa es uno de los lugares más importante para cualquier persona, no solo porque pasamos la mayor parte del tiempo ahí, sino también, porque es el lugar en donde compartimos muchos momentos importantes con la familia y amistades. Por ello, la elección de los colores que esta tendrá es una tarea que debe tratarse con mucha importancia y detenimiento, puesto que, los colores que elijamos, influirán mucho en el desarrollo de nuestra vida diaria y de todas las personas que convivan con nosotros.  

Entonces ¿cuál sería la mejor forma de elegir un color para mi casa? En realidad, una sola mejor forma no existe, pero, sugiero que consideremos como indicador el cómo nos queremos sentir cuando estemos en los diferentes ambientes que tiene o tendrá nuestra casa, con ello, ya tendremos gran parte del trabajo hecho para elegir los colores más adecuados. 

Otro punto a considerar para elegir los colores de un ambiente son los muebles y demás enseres que ya tiene o tendrá el lugar. Una vez que encontramos la combinación perfecta de estos para una determinada habitación, ya podemos elegir el color o los colores que este espacio tendrá. Es importante que limitemos el número de colores para una misma habitación a no más de tres o cuatro, más de eso puede dar un efecto sobrecargado.

Los colores se pueden combinar de acuerdo al uso que tendrá el cuarto siempre recordando que los colores claros expanden y airean y, los oscuros, son sofisticados y dan una sensación de calidez e intimidad a cuartos de grandes dimensiones.

Entonces, si además de pensar en la estética de tu hogar, quieres también estimular tus sentidos y favorecer tu bienestar, nada mejor que pintar tu casa según la psicología del color. Dependiendo del color que impere en nuestra casa, tendremos más o menos calma, descansaremos más o menos, etc. Quizá esto sea ya lo suficientemente interesante para conocer qué encierra cada color y ver qué pueden suscitarnos ¿no?

El blanco: este color se asocia con la relajación, la paz y la limpieza. Es un color que aporta mucha luz y es considerado el color más espiritual, muy utilizado dado que no sobrecarga el ambiente y otorga mucha luminosidad. Es un color que nunca pasa de moda y muy combinable, tiene la gran capacidad de ampliar un espacio visualmente, añade brillo y brinda una sensación de pureza y pulcritud enorme, además, genera una sensación de paz y sosiego. Según el Feng Shui, el blanco es un color sanador, purificador y carga el ambiente de gran energía positiva.

El rojo: este color transmite mucha fuerza y energía y aunque puede ser un color extremo, se recomienda mucho para pintar la sala o comedor. Ahora bien, al ser muy estimulante se sugiere utilizarlo en combinación con otro color más suave con el que pueda hacer un buen contraste, por ejemplo: pintando solo una parte de la pared o algún rincón. No se recomienda para las habitaciones, es un color muy estimulante para una estancia que necesita tranquilidad y relajación durante el sueño.

El amarillo: da energía y felicidad, es un color que puede animarnos al instante. Promueve el buen humor y la alegría por lo que se recomienda para cualquier estancia de la casa. Sin embargo, más allá de sus evidentes beneficios no se recomienda como color principal de una casa, puesto que, en grandes cantidades, este color tiende a generar sensación de frustración y enojo. Estudios han demostrado que las personas tienden a perder la paciencia en un interior completamente amarillo y los bebés tienden a llorar más. Si se eligiera utilizar, se recomienda usar las tonalidades claras del color, ya que, son mejores porque cansan e irritan menos a las personas.

El azul: es un color que representa el cielo y el agua por lo que brinda calma y frescura al hogar, asimismo, transmite confianza y pureza. Es un color que tiene un efecto relajante que incita a la descanso, por ello, es muy utilizado en los dormitorios tanto para el color de las paredes como en los accesorios de la cama. El azul es conocido por lograr una sensación de calma cuando es usado como el color principal de una habitación, siempre y cuando usemos tonalidades suaves ya que un azul muy oscuro puede generar el efecto contrario.

El verde: es el color de la naturaleza, por ello evoca lo ecológico, lo natural, la vida, la esperanza y la juventud. Las diferentes tonalidades de verde son capaces de purificarnos y llenarnos de energía renovada. El verde tiene también un efecto relajante cuando se usa como color principal para toda la decoración. Se cree que disminuye los niveles de estrés y aumenta la fertilidad, por lo que es altamente recomendado para las habitaciones.

El naranja: evoca exaltación y entusiasmo, es considerado uno de los colores más energéticos al igual que el rojo. Por ello, no se recomienda su uso en habitaciones ni comedores, pero, sí es excelente para un cuarto de juegos o un ambiente para hacer ejercicios porque estimula las emociones necesarias para una buena rutina de ejercicios.

Los colores neutros como el negro, gris y marrón son los infaltables en toda decoración. En el caso del gris, pues los hay de diferentes tonalidades, que combinados con otros colores pueden transmitir una sensación muy agradable. El gris combina con todo, especialmente con el blanco. El negro siempre queda mejor usado en pequeñas dosis, como un acentuador. De hecho, algunos expertos sostienen que todos los ambientes necesitan un toque de negro para mejorar la carta de colores y dar profundidad. Por otro lado, el marrón es acogedor y da seguridad y protección. Además, cualquier estancia con tonos marrones, se convertirá en un lugar lleno de confort y comodidad.

Te preguntarás ¿y qué color le pongo a los techos? Bueno, es muy común utilizar el color blanco, sin embargo, hoy en día la tendencia es colocar otros colores más intensos. Esta idea, que puede ser muy revolucionara para algunos, funciona de maravilla si tu casa tiene techos altos porque brindará un contraste excelente y, hasta la hará verse más elegante. Por el contrario, si el techo es bajo, es mejor que utilices un tono claro como el blanco porque ayudará a darle una sensación de altitud.

Entonces, ahora que ya sabes cómo aplicar la psicología del color a tu decoración ponla a prueba y combina los colores según cómo te quieras sentir cuando te encuentres en ellos. Si sigues esta premisa te aseguramos que elegir los colores será una tarea muy fácil y hasta divertida, con resultados altamente placenteros, armoniosos y saludables. Y tu ¿qué sensaciones quieres evocar en tu casa?


Julio Valderrama

Colaborador en Valvacorp.

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